Ernesto de la Peña había reído una añeja humorada de Jorge Luis Borges; recordado el lejano día en que vio en el Zócalo al Presidente Manuel Ávila Camacho declarar la guerra al Eje Berlín-Roma-Tokio; evocado la conversación de Don Alfonso Reyes y ahora su ánimo lo ensombrecía la preocupación:"Por la mayoría de los muchachos. Los de 23 años para abajo. ¡ah qué indiferentes hacia la cultura son! ¿Acaso preferirán la ignorancia? El panorama que ofrecen nuestros jóvenes es deprimente. La culpa la tiene la educación que reciben. Desde la primaria, deficiente".
"Ya en la UNAM la situación es diferente. Hace poco David Becerra profesor de griego me platicó que ¡360 son sus discípulos! Qué bueno. Es una suerte de Renacimiento.
"Muy alentador para mi que estudié Letras Clásicas en Mascarones. Por San Cosme. Mo grupo era muy reducido. Tanto que en Tercero de Griego el único alumno fui yo. Desertaban mis compañeros. Abrazaban otras letras".
"Tiene usted fama de hablar varias lenguas, maestro..."
"Algunas...algunas..." -respondió orgulloso.
"¿Cuántas?"
"Treinta y dos"- soltó con toda naturalidad.
Académico de la Lengua -"Alejandro Burillo, generoso nos sacó del hoyo maloliente de la calle Donceles"- reflexiona:
"Hoy existen condiciones para que nuestra cultura se desarrolle. Nuestra literatura está llena de talentos. En pintura oaxaqueños de toda edad maravillan. La danza esperanza. En lo musical Enrique Batiz simpático e inteligente".
"Y en Conaculta Sergio Vela. Es notable, vasta, profunda la cultura que posee Sergio Vela. Y se rodea de gente de gusto, vocación e impulso por la cultura. Espero mucho de Sergio. Lo conozco bien. Sé que nos sorprenderá. Sabe muy bien lo que México necesita. De visión amplia. Con personas de primer nivel".
"¿Los ricachones se preocupan por fomentar la cultura?"
"El Ingeniero Carlos Slim, sí. en Condumex, en el Museo Sumaya fomenta la Alta Cultura. Y Peres Simón que proyecta un Museo de Artes Plásticas. De los demás no sé".
"Slim y Peres Simón hacen mucho por la cultura. Y por los ancianos. Destinan fondos a asilos. Hasta por individuos injustamente presos y tan pobres que no pueden pagar una fianza se preocupan. Investigan ¡claro está! Resuelven, atenúan injusticias."
Ernesto de la Peña está entre muros de libros. Una casa atestada de libros. Muy bien ordenados. Muy altos: elevados. Clasificados.
"Fueron míos -revela sin nostalgia. Mi biblioteca. Como ¡veinte mil! Ahora están al servicio de becarios de Telmex. Para estudiantes de postgrado. Compras y donaciones la actualizan".
"¿Viajero?"
"Más bien digo que conozco poco mundo. Tres ciudades me parecen alucinantes. Venecia, París y Praga. Maravillosas".
"¿Qué recuerdo le impresiona a sus 80 años, Maestro?"
"Me vuelvo a ver muchacho, en el Zócalo. Desde el Balcón Central de Palacio el Presidente declara la guerra a las potencias del eje. ¿Recuerda? Por lo del hundimiento de los buques "Potrero del Llano" y el "Faja de Oro". Aunque también se dijo que había sido cosa de los gringos para que entráramos en el conflicto. Y luego lo del Escuadrón 201. Y los mexicanos que se murieron en las Filipinas."
MARIA LUISA TAVERNIER, MI MUJER ...23 AÑOS DE INSPIRACIÓN DIARIA
Ernesto de la Peña tiene 80 años. Y una gana incontenible de reír. De compartir sonrisa, risa y carcajada.
"...Y allá por 1973 Televisa produjo -con apoyo del Seguro Social- un programa cultural llamado 'Encuentro'. Y era Álvaro Gálvez y Fuentes -hombre culto e inteligente- quien lo conducía. El 'Bachiller', le llamaban. Y vino a México -¿lo trajeron?- Jorge Luis Borges. Juan José Arreola y Juan García Ponce conversarían con el escritor argentino".
"Sucedió que Arreola se hizo con la conversación. Se apropió de ella. Borges y García Ponce atestiguaban el monólogo. Ni Gálvez y Fuentes pudo controlar al verborreico y exultante Arreola".
"Un reportero lo notó. Aprovechó el instante en que Borges salía del estudio para preguntarle":
"¿Qué le pareció el Maestro Arreola?"
"Tiene talento...".
"¿No le parece que habló demasiado?"
"¡No exagere! Apenas si pude intercalar uno o dos silencios..."
Ernesto de la Peña ríe. Festeja a Borges. Regala un trazo del carácter y habla del escritor argentino.
"Le festejaron sus 80 en Bellas Artes, Maestro..."
"Me trataron muy bien. Con coctel y cena. Y míreme. Estoy bueno y sano. Quizá por mi gordura no ventilo, no aspiro lo suficiente. Pero lo resuelvo. Me hallo productivo. Contento de vivir. Reprochándome no escribir todo lo que debo".
"Me lleno de proyectos. Recuerdo a mi amigo Emilio Uranga ¿lo conoció usted? ¿No? Era un talento. Pues Emilio me decía: "Güero, tú haces planes como si nunca te fueras a morir".
"Pues yo prefiero hacerlo así. Formulo, bosquejo planes sin cesar. Sin límite. De lo contrario me agobiaría. Y hago lo que se puede hacer. Me empeño mucho en lo que hago. Maniático de la perfección. Detesto "meter la pata". ¡Ay! Ocurre".
"Tener la cabeza llena de proyectos me parece una suerte de acicate. Me animo y emprendo la tarea. Tengo -sépalo- una influencia muy grande para mi estudio y creación. ¡Mi esposa!".
"María Luisa Tavernier se llama. Mujer muy organizada. Ella me dio orden. Tanto que no se imagina cuánto se lo agradezco. Y ya sin buenos 23 años de vida cotidiana. María Luisa."
¡QUE VENGA JACOBO ZABLUDOVSKY A LA ACADEMIA DE LA LENGUA!
Bebe un poco de jugo de tomate. Cuida que su barba no se manche. Usa un anillo discreto y bello. Atiende al tiránico celular.
"Sí. Hace 14 años que ingresé a la Academia de la Lengua. Se trabaja mucho. Yo en la Comisión de Lexicografía con la Doctora Concepción Compañy de la Academia Central de Madrid".
"Hoy nos ocupamos de la organización y redacción de un Diccionario de Mexicanismos y Americanismos. Trabajo interesantísimo e inagotable. Llevar un registro del habla diaria es estimulante. La Doctora Cimpañy es lexicógrafa. Reconocida medievalista".
"Y trabajo en la radio. A veces salgo en la televisión. Llevo una vida atareada; plena. No tengo tregua. Y me felicito por ello".
"¿Cómo es la vida en la Academia...?".
"Alejandro Burillo donó y por ello ¡Gracias mil! Una casona en la calle Liverpool. Sede muy agradable. La generosidad de Burillo nos sacó del hoyo pestilente, de lo pesado e incómodo de acudir dos veces al mes al Centro. ¡Uf!".
"La casona de Liverpool perteneció a María Conesa. Confortable y magnífica. Del neoclásico. Típica del porfiriato. Cómoda, buena casa".
"Tengo muy elevada opinión de Alejandro Burillo. Hombre muy prudente. Generoso en su aporte fundamental a nuestro trabajo. Tengo para mi que vive en el extranjero".
"Los Amigos de la Academia Mexicana de la Lengua se ocupan de todo. Con Claudia Gómez Haro. Una mujer muy organizada. Se ocupa de la Casa Lamm. Por cierto. Cuando la situación lo exige, algunos actos de la academia se realizan en la Casa Lamm".
"¿Conoce usted al Doctor Ruy Pérez Tamayo? Hace poco cumplió 83. Él es académico como yo. Pues con Margit Frenk, también académica, notable humanista especialista en Literatura Popular Española que cumplió 82 y con Güido Gómez de Silva que también es colega académico y suma ya 82 y que ha tenido existencia singular, pues de joven trabajó para la ONU como traductor como Julio Cortázar y luego, por azares de la existencia se fue a vivir a Kenia y allá nacieron sus hijos, se organizó una cena de cumpleaños. Ruy es el mayor: 83. Margit y Güido festejaban 82. Y yo, De la Peña 80. Soy el bebé de la academia. Jajaja".
"¿Escritor de grandes tirajes, Maestro?".
"No. Ni lo pretendo. Mi obra corresponde a mis inquietudes. Mi poesía. Conaculta la editó. Tengo una novela. Una versión de los Evangelios Canónicos. Ensayos. Obra Reunida. Varios volúmenes la contienen.
"Todo lo que está ahí ha sido muy trabajado. Dije ya que soy maniático de la forma. Averiguo cada cosa que digo. Para no meter la pata. ¡Y nunca quedo satisfecho! Aspiro a lo más perfecto que puedo. No lo consigo. Pero...Cuando menos hay que tratar".
"¿Cómo se llega a la Academia...?".
"Por recomendación de académicos. Dos, por lo menos. Mejor si por tres. Esa propuesta es sopesada; juzgada. Puede ser que se den abstenciones. Y hasta votos en contra. La mayoría cuenta. Mejor la unanimidad".
"Así se alcanza el grado de "nominado". Hoy tenemos a uno. Víctor Hugo Rascón Banda. En esa condición el futuro académico debe asistir a 10 sesiones. Observa el trabajo. Se familiariza. Mas no tiene voz ni voto".
"Si lo que ve le convence hace un trabajo de ingreso. Otro académico le da respuesta. Si por acaso no le gusta y se va pues no hay nada perdido".
"¿Jacobo Zabludovsky podría ingresar a la Academia?".
"¡Hasta ahora nadie lo ha propuesto! Pero yo no le veo ningún inconveniente. Jacobo encaja en la aspiración de la academia de atraer, allegarse a talentos aunque no sean filólogos. Como Julieta Fierro que es astrónoma o Diego Valadés y Fernando Serrano Migallón que son abogados. Como Silvio Zavala que es historiador. O Leopoldo Solís..".
DIEGO, CHARLATAN... SIQUEIROS, ATRAVESADO... OROZCO, EL MEJOR...
Ernesto de la Peña -"no asceta pero si fui un niño algo solitario"- protesta:
"Añoro -quizá por viejo- la tranquilidad perdida de la Ciudad de México. Hoy se vive con 'un ojo al gato y otro al garabato' ante el temor de un asalto o un secuestro. La vida pende de un hilo".
"Me recuerdo joven. Paseaba infatigable por la ciudad. Ya sabía uno que Tepito era un barrio "dificilón"; que había que irse con tiento".
"Pero uno salía de frac, con mujeres bellas, elegantes, enjoyadas. Así ataviados nos íbamos ya muy noche a los célebres caldos de Indianilla. Y ahí estaban seres de todo rango social. ¡Ay! Como las golondrinas de Bécquer tales días no volverán".
"Echo de menos a esa ciudad. La de hoy me gusta. Tan pujante, tan viva. Su actividad no se agota. Me fascina. Me digo que yo no podría vivir en provincia. Me moriría de tedio".
"¿Qué personajes marcan su existencia, Maestro?".
"Alfonso Reyes. Lo traté poco. Admiro su erudición y categoría de escritor, Su sencillez y amenidad. Alfonso Reyes personalizaba el Arte de Conversar. Dos veces lo hice en la Librería Francesa que estaba en Paseo de la Reforma. Era yo un chamaco. Platiqué con Don Alfonso. Me trato con marcada bonhomía. Lo escuché en sus conferencias de El Colegio Nacional".
"Y Diego Rivera. Un delicioso charlatán. Diego gustaba de asombrar; apantallar. Alarmaba a las mujeres. Si veía un grupo de elegantes que pretendían rodearlo en voz alta pregonaba su gusto por la carne humana. Presumía de antropófago. De las delicias de un sándwich con tiras de carne humana. Se divertía el artista. Era muy bueno en la pintura. Como persona...no tanto".
"Y Orozco. Hombre adusto. Monosilábico. Quizá el más grande de los tres".
"Y Siqueiros. Hombre muy atravesado. Una tía política apellidada Urueta Siqueiros era prima de José David Alfaro Siqueiros. Tengo para mi, que Siqueiros tuvo un hermano mimo. Como Marcel Marceau. Creo que actuaba en un teatro de la calle Villalongin. Y alguna vez supe que los hermanos no se llevaban bien. El pintor renegaba de su hermano. Lo hallaba algo amanerado. En fin. Ya ve como era Siqueiros...".
"¿Se ha tratado con justicia a Don Alfonso Reyes? ¿Pesó en su destino el fin de su padre?".
"En América Latina quizá lo juzguen embajador. Pero en España es respetado y reconocido. Y me parece que la muerte del general Bernardo Reyes al inicio de la Decena Trágica de 1913 tiene algo de heroica y de ridícula. Va sobre Palacio Nacional como si encabezara un desfile. ¡Qué ocurrencia!".
Especial de Miguel Reyes Razo / El Sol de México, diciembre de 2007